Conjunto tangible

​De alguien que todavía no conozco, no aún en esta vida, estoy enamorada. Donde veo nubes, está, dónde siento sol, está, donde apago la linterna, aparece. No me asusta, me saca el sueño, me roba la inquietud de que todo lo tangible es ciertamente serio. Me roba de las manos, las ganas de sentir y en un beso olvidado, un síntoma tibio del que posee la paz.

Tibiedad que no me pertenece, que no me caracteriza, esta suerte de manifiesto es para él.

Estoy enamorada; no te conozco, sos frío, pero distinto a esa bufanda que uso cada invierno, tenés colores, más no figura. Sos como un viento de luces, o me apagas las luces; no sé, amigo, es difuso. Estas hecho de una masa abstracta, lleno de telas viejas, de vigas de tren, de agujeros en la remera, vacío de blancos y negros, sos el rollo de la cámara de mis papás.

Estoy enamorada de la ilusión que no ilusiona, cuando me imagino cómo te llamarás o si me llamarás, o si llamaras ¿atendería?

No te gustan los poemas, te imagino en una página de un libro nuevito, sos el marcador de cartón que me dieron una vez en la Iglesia, no sos flor ni pipa, ni consejo errante ni amor sincero, no sos trillado, pero no soy la única enamorada.

Niego que me des miedo, niego que me calmes las penas, niego que me abras un camino y que me ayudes a transitarlo, niego que tengas algo hecho, algo listo, nada armado, sos un desastre, sos un abismo de locura, sos un impresentable; maestro de la neutralidad.

Anciano de mis saberes más oscuros, de mis penurias enjauladas en algún puto lugar. De mis llanuras no tan cálidas como las tuyas, sos una quebrada norteña pero los caminos cruzan el río y no imagino fácil hecharle piedras para parar la corriente.

Sonido que cubre la cuna del arroyito, entre las serranías.

Estoy enamorada, de alguien que ni es conjunto tangible. Estoy enamorada, porque me dí cuenta de que sos el sujeto tácito de la oración que tengo tatuada en la muñeca izquierda.

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